Mi enfoque
Psicoterapia cognitivo-integrativa: cómo trabajo
Antes de empezar terapia es habitual preguntarse cómo va a ser: ¿voy a hablar de mi infancia?, ¿me van a dar tareas?, ¿el psicólogo opina o solo escucha? Acá te explico, sin tecnicismos, cómo entiendo la psicoterapia y qué podés esperar.
La idea central: cómo interpretamos lo que nos pasa
Lo que sentimos y hacemos no depende solo de lo que nos pasa, sino también de cómo lo interpretamos. Dos personas pueden vivir una misma situación y reaccionar de maneras muy distintas, porque le dan significados distintos.
Esas interpretaciones no son caprichosas: se construyen a lo largo de la vida, a partir de nuestras experiencias y nuestros vínculos. Muchas veces son tan automáticas que ni siquiera las notamos.
Más allá del síntoma: historia, significados y vínculos
Trabajar sobre pensamientos y conductas es muy útil, pero no alcanza con eso. Cada persona construyó, a lo largo de su historia, una manera propia de verse a sí misma, a los demás y al mundo. Las experiencias tempranas y los vínculos significativos tienen un papel importante en esa construcción.
Por eso en terapia también miramos los patrones que se repiten —en las relaciones, en las decisiones, en las formas de reaccionar— y tratamos de entender de dónde vienen y qué función cumplen.
¿Qué quiere decir "integrativo"?
Integrar no es mezclar técnicas al azar. Es partir de una comprensión coherente de cada persona —lo que en psicoterapia se llama conceptualización del caso— y, desde ahí, organizar el tratamiento e incorporar aportes de distintas tradiciones de la psicoterapia según lo que esa persona necesita en cada momento.
Así, un mismo proceso puede incluir herramientas concretas para manejar una crisis y, en otro momento, un trabajo más profundo sobre la propia historia. Lo que ordena todo es el sentido del tratamiento, no la técnica.
Qué podés esperar de las sesiones
Una conversación activa
No es un monólogo ni un interrogatorio. Pensamos juntos, pregunto, propongo y te devuelvo lo que voy entendiendo.
Objetivos claros
Acordamos qué querés trabajar y lo revisamos a lo largo del proceso. Los objetivos pueden cambiar, y está bien.
Pensamientos, emociones y conducta
Prestamos atención a cómo se relacionan entre sí en las situaciones concretas que te preocupan.
Estrategias de afrontamiento
Revisamos qué recursos usás hoy para afrontar lo difícil, cuáles te sirven y cuáles conviene cambiar.
Trabajo entre sesiones
A veces propongo registrar algo o probar una forma distinta de actuar. Siempre como propuesta, nunca como obligación.
Un tratamiento a medida
El ritmo, la profundidad y las herramientas se adaptan a cada persona y a cada momento.
La relación terapéutica
Las herramientas importan, pero el cambio en psicoterapia ocurre dentro de una relación. Sentir que podés hablar con libertad, que no vas a ser juzgado y que hay alguien pensando con vos es una parte central del trabajo.
Si en algún momento algo de la terapia no te está sirviendo, también es algo que se puede —y conviene— hablar.
Mi formación en psicoterapia cognitiva e integrativa
- Psicoterapia cognitivo-integrativa
- Psicoterapia Cognitiva
Esta formación se complementa con la experiencia clínica en instituciones de salud. Podés conocer más en sobre mí.
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